Avanzar, avanzar, avanzar… y a ser posible sin mirar atrás, sin ser conscientes de la mochila que cargamos a nuestras espaldas, o siéndolo pero tratando de seguir avanzando contra viento y marea a pesar de ella.
En esta tarde tranquila, donde la primavera se resiste a llegar hasta que don invierno no termine de marcharse, vuelvo a este espacio para plasmar aquí mis vivencias más actuales.