Hoy escribo para contarles el nuevo cambio que ha dado mi vida desde el 8 de febrero, fecha en que he vuelto a ser la presidenta de la Asociación Canaria de Escritores/as Acte, una asociación que fundé en 2017 con varios amigos escritores/as y cuya creación nos dio muchas satisfacciones en su momento.
Tal vez con el último adiós sin palabras. Quizá con las decepciones que se multiplicaban día a día. Con la soledad y el silencio de mi casa, o con el último pinzamiento de mi espalda.